Aprovechando que hoy se celebra el Día del Padre en Europa y en otras partes del mundo, vamos a hacer un repaso de algunos padres de mujeres destacadas que, ya fuese de manera muy puntual o continuada, tuvieron un papel importante en la leyenda de sus hijas.

Padres de hijas legendarias

Isaac Herschel: desafiando la tradición

Caroline Herschel probablemente no ostentaría el título de primera astrónoma si su padre, Isaac, no le hubiera procurado una educación científica a espaldas de su mujer. La madre de Caroline, que quería para su hija una educación tradicional en tareas domésticas, tal y como mandaban los estándares de la época. Sin embargo, Isaac, contraviniéndola, no perdía la oportunidad de enseñar a su hija los tesoros del cielo: “Le recuerdo llevándome a la calle en una noche clara y helada para enseñarme algunas de las más bellas constelaciones, después de haber logrado ver un cometa.”, recuerda la legendaria astrónoma en sus memorias.

Louis-Prosper Claudel: protector hasta la tumba

Al igual que en el caso anterior, fue el padre de Camille Claudel, la gran escultura, quien apoyó contra viento y marea a su hija, para el discamilleclaudel140_bewerkt-1-sepia.jpggusto de la opinión familiar y pública. Cuando Camille y sus hermanos empezaron a mostrar signos de una clara inclinación por el arte, Louis-Prosper se trasladó a París para que pudieran cursar unos buenos estudios.  Hizo oídos sordos a la madre de Camille, que se oponía encarnizadamente a la vocación artística de su hija, aunque favorecía la de sus hijos varones. Años después, cuando Camille ya era una afamada escultora, también se negó repetidas veces a que la internaran  en un psiquiátrico, ante la insistencia de su mujer, que se mostraba horrorizada por el tipo de vida bohemio y a contracorriente de la escultora. La muerte de Louis-Prosper fue también la muerte en vida de Camille: su familia pudo por fin recluirla en una institución, de la que nunca volvería a salir y en la que pasaría la friolera de 30 años. Nunca volvió a esculpir. La película Camille Claudel 1915 refleja el horror de esas décadas.

Edwin Earhart: 10 dólares que lo cambiarían todo

Edwin Earhart, el padre de la famosa aviadora Amelia Earhart, no se caracterizó por ser el padre cariñoso y buen educador que desea toda familia. Alcohólico, sin ingresos regulares y ausente en ocasiones del núcleo familiar, no contaba con el beneplácito de la rica familia de su mujer.  Sin embargo, fue testigo excepcional y facilitador del momento que cambiaría  la vida de su hija para siempre y, con ello, la Historia de la Aviación años después. Amelia y suae_parents padre se encontraban en una feria de Los Ángeles cuando la futura aviadora se subió por primera vez a un aeroplano, pilotado por el también legendario piloto Frank Hawks.  Su padre pagó 10 dólares por un paseo aéreo de 10 minutos.  Según despegaba, Amelia sintió de manera reveladora que su destino era volar. Solo unos días después iniciaría sus clases de vuelo con el apoyo de su familia, pese a su alto precio: un dólar por minuto en el aire. Edwin Earhart, pese a todo, cumplió con su hija en el momento clave.

Fernando de Aragón: enterrar a una hija en vida

Fernando de Aragón no tuvo junto a su mujer Isabel de Castilla muchos reparos sentimentales a la hora de decidir el destino de sus cinco hijos. Los Reyes Católicos priorizaron las alianzas estratégicas y arreglaron el matrimonio de todos ellos con las Casas Reales europeas que mejor servían a sus intereses. Su hija Juana se casó entonces con Felipe el Hermoso. Las numerosas infidelid82d6fa3ae41a714d73a5fdabb5b6e857ades de éste y su muerte, la llevaron a desarrollar problemas psicológicos que le han valido el sobrenombre de La Loca.  Pero la traición de Felipe no sería la única en la vida de Juana. Debido al fallecimiento inesperado de sus hermanos, se convirtió en heredera de la Corona y Juana fue proclamada Reina de Castilla al morir su madre Isabel. Ante su contrariedad por este hecho, su padre Fernando y su hijo Carlos, el futuro Emperador Carlos V, movieron los hilos para que Juana fuera declarada incapaz alegando que la reina sufría enfermedades mentales. La petición prosperó y finalmente Fernando consiguió recluirla en el Palacio-Cárcel de Tordesillas. Su hija Juana nunca más saldría de allí. Vestida de negro durante todo su encierro, solo el ángel de la muerte la libraría de los terribles 46 años de reclusión forzosa a los que se vio sometida: toda una eternidad.

Joseph Duncan: un padre ausente 

Isadora Duncan, la célebre bailarina considerada la madre de la danza moderna, tuvo una infancia difícil marcada por el abandono de su padre cuando ella aún era muy pequeña. Joseph Duncan poco después era acusado de fraude bancario y encarcelado. La ausencia del patriarca daría un giro de 180º al destino de la familia Duncan, que tuvo que reinventarse para poder sobrevivir. Sumidos en la penuria económica, este hecho influyó directamente en el alejamiento de la familia de la fe católica y en el trabajo de la madre como profesora de piano. Además de ello, la madre de Isadora comenzó a educar de manera libre a sus hijos, que abandonaron la escuela para nutrirse esencialmente de las enseñanzas de su madre. Esto crearía un ambiente artístico en la casa, germen de la carrera de Duncan, y también impulsó a Isadora a dar sus primeras clases de danza a otros niños de su barrio. Su padre a partir de entonces quedaría para siempre en el olvido.

La influencia de nuestro padre, hoy

Sin duda, la figura paterna tiene una importancia crucial en nuestro desarrollo y posterior vida adulta. Ya nos advierte de ello el famf620x0-246154_246172_16oso complejo de Electra. La tendencia general, bienintencionada, es a ensalzar a aquellos padres que apoyan y alientan a sus hijas desde la infancia. Cuando éstas triunfan, parte de los elogios y agradecimientos apuntan a su buen hacer en su educación. Pero, ¿qué ocurre con aquellas que no disfrutan de un progenitor así? La lista anterior cuenta con ejemplos que demuestran que un padre no siempre es determinante en el éxito de sus hijas. Incluso puede que su figura sea completamente contraproducente. Isadora Ducan probablemente acusó y echó en falta la figura paterna durante toda su vida pero, ¿no hubiera preferido Juana la Loca un padre ausente como el suyo? Camille Claude pudo esculpir gracias a la protección paterna pero, ¿no dependía mortalmente de él, dado que su fallecimiento también implicó la muerte de su libertad y su arte? Aprovechemos el día festivo para reflexionar sobre la influencia de nuestros padres en nuestras biografías, independientemente de si están cerca de nosotras hoy o tan lejos como la eternidad.