Si algo caracteriza a nuestro siglo en cuestión de estilo es el gusto por lo funcional y económico, obviando en muchos casos la belleza y elegancia. Abrigos de plumas, jerseys y blusas sin entallar, vaqueros y botas son el estilismo habitual, incluso en las salas de fiesta. Peinados y maquillajes express encajados de 8:00h a 8:15h de la mañana. Tejidos y materiales de poca calidad. En un siglo en el que todo está a nuestro alcance, ¿vamos a conformarnos con la mediocridad? Independientemente de tu gusto personal, observa la evolución de la moda a partir de estas imágenes cinematográficas.

ejemplos

Nadie Quiere La Noche Las imágenes están extraídas de las siguientes películas Marie Antoinette, Nadie Quiere La Noche y Origen, ambientadas en el siglo XVIII, principios del siglo XX y XXI respectivamente.

Yo en particular tengo muchas prendas inspiradas en todos los estilos anteriores y en muchos otros, adaptadas convenientemente al siglo XXI: corsets, abrigos, faldas, chaquetas, medias, zapatos… Conseguirlas ha sido un trabajo de años y búsqueda constante en tiendas online de todo el mundo, al margen de aquellas que he diseñado yo ante la imposibilidad de encontrarlas. ¿Sabes por qué no encuentro diseños similares en en las cadenas de moda habituales?

El negocio de la moda: cánsate pronto de ese vestido

El modelo de negocio de las grandes cadenas de ropa es de rotación, no de margen. Esto implica que, para generar beneficios y sostenerse, es necesario que millones de personas compren de manera continua. Cuanto más barato es el producto, más millones de compradores son necesarios para que el negocio se sostenga. Los beneficios se acumulan al multiplicar por millones los pocos euros, o incluso los simples céntimos, que se ganan en cada artículo. Los negocios de margen como, por ejemplo, los artesanales, se centran en ganar más dinero por artículo y, por tanto, centrarse en un mercado menos masivo. Normalmente apuestan más por la calidad para diferenciarse y poder competir con los negocios de rotación anteriores.

S.O.S. ¡Tengo el armario repleto y nada que ponerme!

Si el usuario debe comprar de manera continua, debe cansarse pronto de la nueva camiseta o pantalón que acaba de adquirir. Seguramente que te hayas parado enfrente de tu armario más de un fin de semana y hayas pronunciado los famosos “no tengo nada que ponerme” o “no tengo ningún vestido apropiado para esa boda o esa fiesta”. ¿Cómo es posible si tienes más de 20 vestidos y 15 pares de zapatos? Lo que que no tienes nada que te guste lo suficiente para ir a esa boda o a esa fiesta. Si apenas hace unas semanas que compraste parte de esa ropa, ¿ cómo has podido cansarte tan pronto? Básicamente, las multinacionales consiguen esto a través de tres vías.

1.-¿El problema es la prenda o es mi cuerpo?

Diseño básico e impersonal:  Si la ropa no te queda bien, si no tiene nada de especial y no resalta lo mejor de ti, pronto la desecharás. Esto entronca con la idea de que el problema no es la prenda, es tu cuerpo. Observa cómo queda un corsé en muchos cuerpos diferentes de mujeres y observa también cómo quedan unos pantalones pitillo. ¿Es la prenda o es el cuerpo?

2.-Tu estilo no es realmente tuyo

La falta de identificación con la ropa que vestimos es, para mí, el mayor de los males. Nuestra estética personal es un medio muy potente para expresarnos. También influye directamente en nuestra autoestima, potenciándolao destruyéndola.  Al no vestir según tus gustos reales, pronto irás en la búsqueda de algo que pueda encajar más contigo. Este es probablemente el proceso más inconsciente de todos. Es normal que no sepas cuáles son tus gustos reales, porque para eso es necesario conocer y probar muchos estilos distintos, algo que no está fácilmente a la vista de los compradores, que van de tiendas en modo piloto automático. Tu propio estilo también puede implicar conocer bien la marca e identificarse con sus valores, independientemente de su estética, o en casos muy extremos, utilizar un único diseño o un único color. Hablaremos de ello y daremos ejemplos históricos en próximos artículos.

3.-No disfrutes de tu armario

Debido a la poca calidad en los tejidos y hechuras: de este modo, la ropa queda pronto vieja y hay que renovarla. O bien, te molesta su tacto o el olor que desprende a las dos horas de llevarla puesta y decides no utilizarla más. Los buenos tejidos, antes tan caros y exclusivos, hoy han abaratado mucho sus costes y nada impide que disfrutes del tacto de un vestido de seda o terciopelo o de la belleza de una camisa de encaje. La ropa buena y bonita es un placer para los sentidos.

El gran mito del precio

Un buen diseño es más caro, cierto. Normalmente, las prendas con un estilo específico y que no encuentras en las grandes cadenas de ropa no son low cost. Ahora bien, ¿son realmente tan caras?  Los tiempos han cambiado y acceder a diseños bonitos está al alcance de muchas mujeres, incluso aunque nuestro presupuesto sea bastante limitado.

Desde mi experiencia, estimo que una prenda bien diseñada es entre dos y tres veces más cara que su versión mainstream. Si echas las cuentas, esto significa que con el mismo presupuesto tendrás aproximadamente la mitad de ropa en tu armario, tirando por lo alto. Sacrificamos la cantidad por la calidad a corto plazo, porque a medio y largo plazo es probable que no te quieras desprender fácilmente de nada y acabes acumulando una cantidad de ropa mucho mayor. Por otra parte, como repito muchas veces en la web, a veces no es una cuestión de dinero, sino de tiempo: tiempo en encontrar exactamente lo que tu quieres, en bucear en las nuevas colecciones de las multinacionales en busca de algún tesoro a buen precio, en personalizar una prenda o, en el caso más extremo, en diseñarla y coserla.

Aquí te dejo un par de ejemplos de mi propio armario, que pertenecen a la colección que he denominado Lady Adventurer:

lady

No hay un solo día que utilice las prendas anteriores y las encuentre feas o poco favorecedoras. Es más, no hay un solo día que no piense en lo bonitas que son y en los años que espero que me duren. No es solo mi opinión. Algunas personas por la calle me piden las referencias. El bolso es de la marca Banned (32€) y la chaqueta, de LovechildBoudoir (90€).

Seguro que tú también tienes algo similar en tu armario.

¿Por qué no tenerlo todo?

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