Tres LUCES

  • La vida puede ser muy bella. Para hacer de la vida una obra de arte, la belleza debe ser el centro de la existencia. Abramos las ideas sobre este concepto: el mundo es mucho más amplio que la belleza física que nos haya tocado en suerte. Si te rodeas de cosas bonitas, acudes habitualmente a lugares encantadores, lees grandes libros y decoras tu casa con el máximo esmero, tu vida también acabará siendo muy bella.
  •  El amor es la clave. Nuevamente el amor, como la belleza, entendido mucho más allá de las concepciones más habituales: amor por el trabajo, amor por nuestra ciudad, amor por viajar, amor por la naturaleza, amor por los animales, amor por la ciencia y la técnica, amor por la lucha de derechos… Cualquiera que sea el área, habrá alguien que haya dedicado su vida completa a ello antes que nosotros. Sus lecciones son de incalculable valor.
  • Construir en lugar de destruir. Si invertimos nuestro tiempo en tiempo en criticar los proyectos ajenos, ni avanzamos ni construimos. En Mujer de Leyenda nos centramos en construir y enfocarnos a la acción. Comprendemos la razón, la existencia e incluso la utilidad de los comentarios destructivos, pero no compartimos esa filosofía de trabajo.

…y tres SOMBRAS

  • Una vida legendaria no es low cost, aunque tampoco necesariamente de lujo. Es imposible conseguir siempre una buena calidad o un producto personalizado a un precio muy bajo. Por otra parte, coste no implica dinero, sino también tiempo. De hecho, en muchas ocasiones, lo que más invertiremos será tiempo dado todo lo que queda fuera del mercado mayoritario es muy difícil de conseguir a un precio y esfuerzo razonables.
  • Tampoco es fast food. Aunque en algunos aspectos podemos tomar atajos, hay muchas cosas que será necesario cocinar a fuego lento. Es una vida hecha a mano y a medida y esto, indefectiblemente, es un trabajo que dura años. No consiste únicamente en comprar una Harley sino además en recorrer tanto mundo como sea necesario hasta que esa moto forme parte de ti. Coleccionar todos esos recuerdos requiere tiempo, aunque nada impide disfrutar de todo el proceso desde el primer momento.
  • Sacrificar para poder volar. Tal y como ocurre en un globo aerostático, que necesita un cierto grado de ligereza para ascender, hay que aprender a soltar lastre, a deshacerse de todo lo que impide el vuelo. Aprender a sacrificar es una tarea dura pero ineludible. Separar lo útil de lo inútil y distinguir lo que debe vivir de lo que debe morir, la clave de la sabiduría.